Según el Diario Estrategia, el ambiente está que arde entre proveedores y supermercados. Es que la antigua lucha entre éstos se reactivó luego de la intención que manifestó recientemente la cadena ligada a Wal-Mart, D&S, de tomar el control de la firma mayorista controlada hasta el momento por la familia Villablanca, ALVI (que tiene el 25% del mercado mayorista, si se incluye a DIPAC, que está bajo su control).
El Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) se ha transformado en el centro de la pugna entre los dos estamentos del retail, luego de la consulta efectuada por la Fiscalía Nacional Económica (FNE) hace algunos meses, en vista de la envergadura y complejidad de dicha operación y los eventuales riesgos que la operación podría representar para la libre competencia. La FNE aseguró que, de concretarse el negocio, habrá un alza en los precios de entre un 1% y 3% en los locales de D&S que actualmente compiten con un local de ALVI.
Proveedores en Picada
El principal argumento esgrimido por los proveedores plantea que, en el último tiempo, el negocio mayorista ha avanzado hacia un formato más bien de tipo “híbrido”, es decir, con rasgos también de minorista. Sobre todo, al tomar en cuenta a ALVI y Mayorista 10, lugares a los que se dirigen, igualmente, clientes que compran por unidad. En un estudio elaborado por el economista Patricio Rojas, la Asociación Gremial de Proveedores (AGIP) detalla que la operación se enmarca en dos ámbitos. Por una parte, las negociaciones que desarrollan los proveedores con los minoristas y mayoristas y, por otra, el avance que han tenido los mayoristas hacia formatos de supermercados para acceder en forma directa a los consumidores finales.
Y no sólo la operación D&S-ALVI tendría dichas características, pues otro caso emblemático es el del holding ligado al empresario Alvaro Saieh, SMU, que luego de un proceso de sistemáticas adquisiciones alcanzó en un período de sólo dos años el 26% del mercado mayorista, si se considera a Mayorista 10 y a Telemercados.
Canales
La AGIP afirma que se ha producido una migración importante de gasto desde el canal tradicional hacia canales de conveniencia y mayoristas. Durante el 2009, el canal tradicional exhibió una reducción en sus ventas de un 65%, disminución que fue capitalizada en cerca de un 70% por los principales supermercados y en un 14% por los mayoristas.
Esta situación, de acuerdo a la AGIP, indica que los mayoristas se han ido constituyendo en una opción de compra para los consumidores finales, llevándolos a competir más de cerca con los supermercados y, por ende, penetrando fuertemente en los estratos socioeconómicos más bajos (en niveles cercanos al 25%), uno de los más relevantes clientes del formato minorista. Estos (los estratos C3 y DE) representan dos tercios de los hogares del país y generan un poco más del 62% del gasto, quienes se verían golpeados negativamente en el caso de producirse aumentos de precios.
Tomando como ejemplo a la cadena ALVI, la AGIP advierte que se ha observado una rebaja de las unidades mínimas de compra requeridas para acceder a descuentos mayoristas, siendo en muchos casos de una unidad, y se han flexibilizado los requisitos para convertirse en beneficiario de los programas de fidelización, siendo posible para el consumidor final tener las ventajas de un mayorista.
Por ello la AGIP advierte que la operación entre D&S y ALVI cuenta con todas las características de una concentración horizontal, con un importante aumento del poder de compra de la cadena controlada localmente por la multinacional Wal-Mart respecto a los proveedores y una disminución de las alternativas de compra a los consumidores. Con el consecuente peligro de que ésta introduzca con mayor fuerza sus marcas propias en la compañía de la familia Villablanca, en perjuicio de los proveedores.
Un dato relevante de la AGIP señala que D&S, con esta operación, controlaría el 25% de los canales de distribución de los proveedores a nivel local, cosa que podría copiar el resto de las cadenas supermercadistas. Esto, pues los supermercados, como reacción competitiva, emprenderían en el mercado mayorista, que factura unos US$ 2.600 millones al año en búsqueda de nuevas oportunidades (los supermercados venden US$ 9.000 millones anuales).
La Férrea Defensa
Frente a las críticas de la FNE y la AGIP, D&S responde que es política de Wal-Mart la administración de sus formatos mayoristas, de manera separada de sus formatos minoristas. Agrega, asimismo, que “lo cierto es que D&S y ALVI actúan en mercados relevantes diferentes, tanto aguas abajo como aguas arriba”.
En tal sentido, D&S destaca que, en sus salas minoristas, prácticamente el 100% de las ventas se realizan a consumidores finales, en cambio, ALVI las lleva a cabo a comerciantes, panaderos, botilleros, confiteros, entre otros, siendo las relacionadas a personas consumidores finales totalmente marginales.
En tanto, D&S subraya que no tiene la prohibición de crecer ni tampoco de concentrarse, en la medida que no afecte a la libre competencia, y pese a ello, “propusimos a la FNE una medida de mitigación basal. La FNE señaló a D&S que le daría a conocer su diagnóstico, cuestión que nunca sucedió, venciendo incluso el plazo para la opción de toma de control de ALVI”.
Es más, la firma de Wal-Mart estima eficiencias del orden de US$ 60 millones para un período de 10 años con la toma de control, de las que US$ 35 millones serán traspasados a los clientes mayoristas de ALVI, con el beneficio consiguiente en los precios.
Por otro lado, D&S detalla que los proveedores no se verán afectados con la operación, dado que cuentan con otros canales supermercadistas a los cuales abastecer, y que cuenta con 1.645 proveedores, mientras que ALVI tiene 250, siendo comunes para ambas empresas únicamente 167, los de mayor tamaño y contrapeso de negociación en el país. Así las cosas, esgrime, no existe razón de sospecha para un abuso de posición dominante, ya que incluso su participación de mercado se vería mínimamente elevada.
Mientras, en la misma línea, Máximo Bosch, director del Centro de Estudios del Retail (Ceret), explica que existen dos canales con mercados distintos: los consumidores masivos que compran en los supermercados minoristas y los locales de barrio, que lo hacen en los mayoristas.
“En los mayoristas existen varias soluciones, a su vez, donde la mayor son los distribuidores, y acá los más grandes son Rabié, Adelco y Lobato Hnos. (los grandes aliados de los proveedores). Estos son los más afectados con la operación de ALVI y D&S, ya que sale un formato nuevo y eficiente a competir (junto a Mayorista 10)”, apunta Bosch, aclarando que es una de las razones fundamentales por las que se genera este rechazo en los proveedores. Los supermercados, ilustra Bosch, fueron importantes en incorporar la eficiencia que permitió bajar los precios en el consumo masivo, mientras que en el sector mayorista no ha existido de manera tan marcada esta rebaja, “con lo que este último canal necesita incorporar el expertise de gente como Wal-Mart y otras cadenas como Unimarc”. No obstante, manifiesta, “los proveedores tendrán que lidiar con Wal-Mart en otro canal distinto al minorista, eso es lo que les preocupa más”.
Bosch, en tanto, en respuesta a los dichos de los proveedores, que acusan a los supermercados de privilegiar las marcas propias ante las suyas, indica que en la mayoría de las categorías de productos ofrecidos en góndolas, el 80% o 90% corresponde a no más de tres proveedores, notándose una alta concentración en dicho ítem.
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