Miércoles 19 de Septiembre de 2012

Paris: la mueblería que se transformó en multitienda

Constructor era la especialidad del fundador de lo que hoy es Paris, hasta hace pocos años conocida en Chile como Almacenes Paris. El español José María Couso vino a Chile y levantó obras encargadas por Agustín Edwards McClure. Hizo una respetable fortuna y volvió a su país para vivir solventemente e iniciar nuevos negocios, pero la suerte esta vez no lo acompañó. Con problemas económicos, regresó a Chile para establecer su hogar definitivo. Corría 1900, y pese a un ambiente nacional convulsionado decidió aventurarse con una mueblería, a la que bautizó como Paris, ciudad referente de la época del estilo y el glamour .

Couso sólo tuvo hijas, y a través de ellas entran a la propiedad nuevos nombres; entre ellos, la familia Gálmez, que luego quedan solos al mando de la multitienda y la convierten en una de las grandes tiendas de Santiago y de Chile.

En 2005 se libró una ardua batalla por el control de Almacenes Paris. Dos gigantes nacionales –Cencosud, por un lado; Quiñenco, Consorcio y Parque Arauco, por otro– trataron de convencer a los accionistas de Paris de que les vendieran sus acciones para así tomar el control de la multitienda. Ganó Cencosud, y su Oferta Pública de Acciones (OPA) fue la elegida. Sin ya la palabra Almacenes, Paris, es desde ese año controlada por Horst Paulmann.

Paris busca hoy presencia internacional. En el primer semestre del 2013 concretará su llegada a Perú con la primera tienda Paris. En Chile, para el 2012, queda un nuevo local por inaugurar, que se suma a otros cuatro abiertos este año.
La naviera que cotiza desde siglo XIX

En unos días más, para ser más exactos el próximo 9 de octubre, la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV) cumple 140 años. La empresa de transporte marítimo, una de las más antiguas del mundo y una de las más grandes de América Latina, nació de la fusión de la Compañía Nacional de Vapores y de la Compañía Chilena de Vapores.

Sus fundadores, oriundos de Escocia, decidieron bautizar a cada uno de sus barcos con el nombre de un río chileno, tradición que se mantiene hasta el día de hoy. El primero fue el Copiapó, un barco a vela que transportaba productos dentro del país, ya que en un comienzo la labor de la Sudamericana se restringía al cabotaje y luego se extendió a lo largo de la costa oeste de Sudamérica hasta el Canal de Panamá.

La Sudamericana de Vapores es una sociedad anónima abierta, que cotiza sus acciones desde 1893. Se especializa en el transporte de contenedores, aunque también ofrece servicios especiales, tales como transporte marítimo, graneles líquidos y sólidos, cargas refrigeradas y automóviles.

La compañía opera más de 20 servicios de línea en los cinco continentes y tiene presencia comercial en cerca de 200 ciudades alrededor del mundo.

En 1986 la firma fue adquirida por el empresario Ricardo Claro, quien falleció en 2008.

Y luego sobrevino la crisis financiera internacional, los altos precios del petróleo y la caída en los precios de los fletes, lo que generó un complejo panorama para la industria naviera mundial, afectando también a Sudamericana. La compañía comenzó a buscar caminos para salir a flote de esta coyuntura.

Así en 2011, el holding de la familia Luksic, Quiñenco, ingresó a la propiedad de la empresa, y en febrero de 2012, tras un aumento de capital, el grupo se convirtió en su controlador legal, con un 37,44% de la propiedad.
Cousiño Macul: desde 1856 bajo el control de la misma familia

La Viña Cousiño Macul fue fundada en 1856 por Matías Cousiño y es una de las pocas empresas vitivinícolas creadas en el siglo XIX que siguen en manos de la familia fundadora.

Matías Cousiño murió en 1863 mientras trabajaba en la consolidación de la Hacienda Macul, dejando a su hijo Luis y su esposa, Isidora Goyenechea, a cargo de los negocios. Esta familia pasó a la historia de Chile por haber iniciado la explotación carbonífera a gran escala.

Para entonces, Luis Cousiño ya había viajado a Europa para comprar variedades francesas originales: cabernet sauvignon, merlot de Pauillac, sauvignon de Martillac, chardonnay y pinot noir. Era 1860, poco antes de que la plaga llamada filoxera diezmara casi todas las vides del continente.

Luis Cousiño murió siendo joven, a los 38 años de edad. Su viuda, Isidora Goyenechea, tomó el timón de las empresas y, en 1885, contrató al famoso enólogo francés Pierre Godefroy Durand para adaptar las vides francesas al suelo y clima de Macul. Esta empresa se encuentra en las manos de la sexta generación de la familia Cousiño.
Falabella: su comienzo como sastrería del Paseo Ahumada y el aterrizaje en Argentina, Perú y Colombia

Ahumada 78 es un lugar literalmente histórico para Falabella. Hace 123 años, en el mismo sitio donde hoy se emplaza la tienda para hombres (Falabella Ahumada, Hombres) abrió sus puertas la sastrería precursora de la multitienda, fundada por el inmigrante italiano Salvatore Falabella. En esa época, el negocio consistía en la elaboración de trajes a la medida y el foco estaba puesto, principalmente, en el hombre.

Hacia fines de la década del 30, se incorporó a la firma Alberto Solari, quien impulsó la transformación de la antigua sastrería en la primera tienda por departamentos (con otras categorías de productos) del país, plan que se concretó en 1958.

Una de las innovaciones que hizo Falabella fue implementar un nuevo estilo de atención, que tenía como objetivo romper las barreras entre el cliente y el vendedor, que hasta ese entonces estaban separados por un mesón.

En los ochenta, la empresa se instaló en el primer centro comercial del país, Parque Arauco, y creó CMR, la primera tarjeta de crédito de retail de Chile.

A mediados de los noventa inició un proceso de expansión internacional y abrió tiendas en Argentina y Perú, lo que se complementó en 2006 con el arribo a Colombia.

En el mercado interno, Falabella debutó en la bolsa en 1996. En los años siguientes potenció negocios complementarios, como agencia de viajes y corredora de seguros, y exploró otros formatos, como el de mejoramiento del hogar y construcción a través de una asociación con Home Depot y la posterior fusión con Sodimac.

La inauguración del primer hipermercado Tottus en Perú, en 2002, abrió una nueva área de negocios, la que se profundizó con la compra de la cadena de supermercados San Francisco en Chile.

En el rubro farmacéutico participaban desde 1999, cuando compraron el 20% de Ahumada, pero en 2010 vendieron esta participación a la firma mexicana Casa Saba.

Hoy, la compañía se define en “pleno crecimiento”, buscando eficiencia e innovación para atender mejor a los clientes, que “cada vez se han sofisticado más y exigen un servicio de excelencia”.

El plan es seguir abriendo tiendas, específicamente 200 en cuatro años, con una inversión de US$ 3.500 millones. Además, están inmersos en numerosos proyectos de tecnología y distribución. Una iniciativa futura es el debut en el negocio hotelero, el que harán en sociedad con la cadena internacional Marriott.
Viña Concha y Toro y sus casi 130 años: De don Melchor a los Guilisasti

Melchor Concha y Toro y su esposa, Emiliana Subercaseaux, hicieron “el maridaje” perfecto entre experiencia empresarial, capital y tierras. Juntos fundaron la Viña Concha y Toro en 1883. Escogieron Pirque, en ese entonces una pequeña localidad del valle del Maipo, para hacer sus primeras plantaciones de vides viníferas, las que provenían desde Burdeos, Francia. En el mismo lugar, construyeron la casona de Pirque y las bodegas de vinificación y guarda para vinos.

Pero la historia del que es hoy uno de los cinco grupos vitivinícolas más grandes del mundo tiene varios capítulos más. Dos de los más recientes son la alianza estratégica con el club de fútbol inglés Manchester United, en 2010, y la adquisición de Fetzer Vineyards, una de las diez bodegas más importantes de EE.UU., en abril de 2011.

La compañía fue pionera en abrirse a la bolsa, donde debutó en 1933, y 61 años después sus acciones comenzaron a transarse en Nueva York, siendo la primera viña del mundo en llegar a esa plaza.

Los Guilisasti arribaron a la propiedad en la década del 50 –de la mano de Eduardo Guilisasti Tagle, cuya familia tiene hoy 26,78% de la propiedad– con el ojo puesto en la expansión, por medio de la adquisición de viñedos, bodegas e inversiones en los distintos procesos de elaboración del vino.

Hoy, después de 60 años de iniciado ese plan, están presentes en 135 países y poseen 10.389 hectáreas de plantaciones repartidas en Chile, Argentina y EE.UU.

Entre 2002 y 2011 desarrollaron un plan de inversiones por US$ 690 millones, que incluyó la compra de la viña en EE.UU., y para este año están invirtiendo US$ 60 millones, destinados a las áreas de tierra y plantación de viñedos, a las de guarda y vinificación, a operaciones en general y a apoyar a las filiales en el extranjero.

Concha y Toro, que ostenta el título de ser la principal exportadora de vino de Latinoamérica, tuvo ventas consolidadas por US$ 872 millones el año pasado y es líder en el mercado interno y entre los exportadores chilenos.
Banco de Chile y cómo llegó a tener la cuenta más famosa del país

Los tacos de una mujer fueron lo primero que se sintió el 2 de enero de 1894 en las oficinas del recién inaugurado Banco de Chile. Clarisa Lorca fue la primera que abrió una cuenta corriente en la entidad bancaria más antigua del país, que nació de la fusión de los bancos de Valparaíso, Nacional y Agrícola.

En esos años el banco partió con un capital efectivo de $20 millones, dos oficinas principales ubicadas en Santiago y Valparaíso, y una red de 25 sucursales a lo largo del país. Casi 120 años después, cuenta con 430 sucursales y 1.980 cajeros automáticos.

Al mirar atrás y ver quiénes fueron los presidentes del banco, coincidencia o no, dos de ellos llegaron a la Presidencia de la República: Germán Riesco y Juan Esteban Montero. Ramón Barros Luco también fue parte del directorio del Banco de Chile.

En 1922, el Banco de Chile impulsó la construcción de su actual casa matriz, en Ahumada 251, que se inauguró en abril de 1926, y que funciona hasta el día de hoy y es inmueble de conservación histórica.

En 1982 el Chile se convirtió en el banco más grande en colocaciones y en el mayor banco privado según su capital. Ese mismo año abrió una sucursal en Nueva York para ofrecer servicios de cuenta corriente y financiamiento de comercio exterior a clientes chilenos y extranjeros que realizaban negocios con Chile.

Pero más allá de sus grandes hombres, edificios y buenos resultados, uno de los símbolos más apreciados del banco es tener la cuenta corriente más famosa de Chile, la 24.500–03, la de la Teletón.

Corría 1978 cuando uno de los clientes de la sucursal La Vega de la entidad, Mario Kreutzberger (Don Francisco), embarcó al Banco de Chile en esta tarea solidaria que comenzó con 61 sucursales abiertas para recibir los aportes en todo Chile.

Antes el banco había tenido un rol tras los terremotos de 1939 en Chillán y 1960 en Valdivia, cuando ayudó al Estado a solventar los daños y contribuyó a la reconstrucción de las zonas más devastadas con créditos especiales. Para el terremoto de febrero de 2010 participó en el programa Chile Ayuda a Chile, junto a la Teletón.

Desde 2002, a través de un programa de American Depositary Shares (ADS), las acciones del Banco de Chile se transan en la Bolsa de Valores de Nueva York y en 2003 el banco también listó sus acciones en la bolsa de valores de Londres y Madrid.

Desde 2002, el Banco de Chile opera con tres redes de sucursales con diferentes marcas: Banco de Chile, Banco Edwards y Banco CrediChile. En 2008 el Banco de Chile se fusionó con Citibank Chile, filial chilena de Citigroup Inc.

Dentro de los planes inmediatos del Banco de Chile está aumentar su presencia en los sectores de ingresos medios y bajos, y para ello creó el proyecto Cajas Chile. También está trabajando para penetrar en el segmento de las pymes y microempresas.

Su última noticia: está preparando un aumento de capital por unos US$ 528 millones ($250 mil millones).
Grupo Santa Rita, dueño de Carmen, la viña más antigua de Chile, con más de 160 años

Carmen tiene a su haber dos importantes “medallas”: es la viña más antigua de Chile, con más de 160 años, y fue la impulsora del desarrollo de la emblemática cepa carmenére en el país. Carmen fue adquirida por Santa Rita en 1987, compañía que pretendía potenciar sus vinos premium y la mantiene hasta hoy como uno de los puntales de su portafolio.

A su vez, Santa Rita tiene 132 años de vida. Fue fundada por Domingo Fernández Concha, empresario y destacado hombre público del siglo XIX.

La propiedad de Santa Rita estuvo en manos de la familia fundadora por casi 90 años, hasta que en 1980 el grupo Claro y la empresa Owens Illinois, principal productora de envases de vidrio del mundo, adquirieron la viña, la planta de Alto Jahuel, 50 hectáreas de viñas, además de las oficinas y las bodegas de guarda en Santiago. En 1988, el grupo Claro tomó el control de la viña al comprar la participación de Owens Illinois y el empresario Ricardo Claro asumió la presidencia.

Uno de los hitos más importantes se produjo en 1997. Ese año, formó la sociedad Viña Doña Paula S.A. en Argentina y adquirió dos predios, uno en Ugarteche y otro en Tupungato, ambos en Mendoza.

Hoy, Santa Rita está presente en más de 75 países con énfasis en la venta de vinos premium y súper finos. Tiene 3.200 hectáreas de terrenos para plantaciones en el Maipo, Apalta, Leyda, entre otros. La viña tiene un plan anual de US$ 25 millones, cuyo objetivo es mantener el liderazgo en el segmento premium y el crecimiento sustentable.
Gasco: partió alumbrando las calles de Santiago y hoy está en Colombia

En un cerro de Coquimbo está el origen de una de las empresas más antiguas de Chile, la misma que hoy se expande a Colombia y trae gas en barco desde destinos tan distantes como Trinidad y Tobago, Egipto, Nigeria o Guinea Ecuatorial.

El cobre nortino de la legendaria Tamaya convirtió a José Tomás Urmeneta en la mayor fortuna de Chile y una de las más grandes de América, y ya consolidado como empresario y hombre público, invitó en 1856 a su yerno Maximiano Errázuriz Valdivieso a participar en una licitación de la Municipalidad de Santiago para dotar a la capital de un sistema de alumbrado a gas. Se la adjudicaron y en 1865 esta empresa se transformó en sociedad anónima “Compañía de Gas de Santiago”, hoy conocida como Gasco.

Los herederos de Urmeneta siguieron en la propiedad hasta fines de la década de 1880. En 1887 pasó a ser “Compañía de Consumidores de Gas de Santiago”.

A inicios del siglo XX, mientras la electricidad se imponía en la iluminación, el gas demostró ser mejor para dar calor y calefaccionar. Por eso la firma importaba y vendía en su tienda de Santo Domingo 1061 todo tipo de artefactos a gas –cocinas, estufas, planchas, anafes, calentadores de baño– e incluso hacían clases para incentivar el cambio tecnológico del fogón a leña a la cocina a gas.

Desde mediados de los 50 empezó a usarse en Chile el gas licuado, proveniente de Enap. En 1956, Gasco obtuvo una concesión del gobierno para la distribución de gas licuado en Santiago.

En los años siguientes se fue ampliando más y más. En 1981 empieza a vender gas natural y licuado en Magallanes, ocho años después comercializa gas licuado en Biobío, La Araucanía y en la Región de Los Lagos. Hoy Gasco entrega gas desde Arica a Punta Arenas y se expandió a otros negocios.

En 1977, el grupo CGE entra a la propiedad de Gasco, que hasta hoy es una empresa de capitales 100% chilenos.

Desde 1996, Gasco aporta su red de distribución a Metrogas –empresa filial– y comienza a desarrollar la industria del gas natural en la Región Metropolitana. Hoy este nuevo combustible es distribuido también, a través de sociedades relacionadas, en las regiones VI y VIII.

En 2009 comenzó la operación del Terminal de GNL Quintero –donde Metrogas es uno de los principales socios–, lo que marca un hito en la independencia energética del país. Ese mismo año Gasco se expandió a Colombia en gas vehicular.

Gasco no quiere parar. Este año está invirtiendo US$ 170 millones y tiene ambiciosos proyectos para ampliar el terminal de GNL Quintero, seguir su expansión internacional y ampliar el uso del gas vehicular en Chile.
Cinco generaciones tras la expansión de Carozzi

La historia se remonta al siglo XIX cuando Francisco de Caso Muñiz llega a Chile en 1881 proveniente de Asturias, España, y se establece en Valparaíso. Allí fundó Caso y Cía, una firma comercial de distribución de abarrotes y cereales –entre otros productos–, que con el terremoto de 1906 que asoló al puerto, se trasladó a Quilpué. Es allí donde la familia inició los primeros contacto con Carozzi, una firma que había sido fundada en Valparaíso por el inmigrante italiano Augusto Carozzi, en 1898.

El nexo fue casual, pues al trasladarse a Quilpué, los De Caso quedaron de vecinos de la familia Cassini, que eran socios de Carozzi.

Al mando ya de Francisco de Caso Rivera –uno de los nueve hijos del patriarca asturiano–, Caso y Cía. asumió primero la distribución de los productos Carozzi y, a partir de 1921, comenzó la compra de acciones de Carozzi, en un proceso de inversión que hace que De Caso Rivera llegue a la presidencia de esta firma en 1969.

Sin descendencia directa, De Caso Rivera invita a su sobrino Gonzalo Bofill de Caso a integrarse a la empresa, cuando éste tenía solo 17 años. Éste llega al directorio de la empresa en 1971, y a la presidencia en 1975, cargo que mantuvo por 32 años, hasta su muerte en 2007.

Es en ese período en que comenzó para Carozzi la vorágine de los años de expansión en todos los frentes posibles.

La firma se instaló en el exterior, compró empresas y se diversificó hacia nuevos nichos: sumó chocolates Costa, creó Agrozzi (pulpa de fruta), arribó a Perú y Argentina, compró Bonafide, Ambrosoli, y se transformó en una verdadera multinacional de los alimentos

Hoy la empresa la lidera Gonzalo Bofill Velarde –que se había integrado al directorio en 1979 y asumió la presidencia al morir su padre, en 2007– y junto a él ya se suma la quinta generación en el negocio, pues desde 2010 que participa del directorio su hijo, Gonzalo Bofill Schmidt.

El último capítulo de esta historia, Carozzi lo escribe en estos días, con un plan de inversiones por US$ 350 millones lanzado en 2011, el más cuantioso que jamás haya tenido la compañía. Este incluye la última adquisición –Nutripro, que expandió a la empresa al rubro alimento de mascotas, con Master Dog y Master Cat, la 16° categoría de productos en que participa Carozzi–, y el crecimiento orgánico que incluye la nueva planta de Agrozzi en Teno (jugos), y la construcción de su nueva planta de Nos.

Porque tras el incendio que sufrió en agosto de 2010 en esta última instalación, Carozzi se apresta a inaugurar el nuevo complejo en noviembre, que en el fondo significó mucho más que reconstruir lo que existía, pues adicionaron una nueva planta de cereales, ampliaron el área galletas, centro de distribución, centro cívico, entre otras instalaciones.
Cambiaso: aceite, té y hierba mate desde 1875

La historia de Empresas Cambiaso data de 1875. Ese año llegaron desde Italia Antonio Cambiaso Lavagetto y su tío Juan Bautista Cambiaso. Ambos, junto a un tercer socio de apellido Vallarino, conformaron la sociedad Vallarino y Cambiaso, la que se dedicó principalmente a la importación de productos italianos, como aceite de oliva, hierba mate y té, además de la exportación de frutos del país.

Después de un tiempo, Juan Bautista volvió a Génova y Antonio Cambiaso –quien ya se había radicado y formado familia en Chile– tomó el control de la sociedad, que se pasó a llamar Antonio Cambiaso e hijos.

En 1917, a los 67 años de edad, Antonio Cambiaso falleció en Valparaíso. Tras su muerte, sus hijos Juan, Ernesto, Luis y Carlos formaron la sociedad “Cambiaso Hermanos”, tal como se la conoce hasta hoy. Esta empresa fundó la fábrica de conservas “El Vergel” y “Conservera Corral”.

Los hermanos Carlos y Luis Cambiaso quedaron al mando de los negocios. En 1960, ante el fallecimiento de ambos en un corto tiempo, la compañía se vio enfrentada a una seria crisis que puso en riesgo su existencia, quedando reducida a sólo dos empleados. En ese momento asumieron la dirección dos de los hijos de Luis: Mónica Cambiaso Ropert y Luis Cambiaso Ropert. Cuatro años más tarde comenzaron la venta de té envasado. En 1975, la empresa cumplió cien años y lanzó un nuevo producto con el objetivo de masificar el consumo de té, que hasta ese entonces, se consumía mayoritariamente en hoja en Chile: surgieron así las bolsitas de té, “La Rendidora” y, en 1978, la marca “Supremo”.

En 1983, la empresa comenzó a incursionar en el área de los plásticos, como alternativa para producir sus propios empaques para la línea de té. Esta actividad tomó fuerza y rápidamente la empresa se especializó en la fabricación de bolsas de aseo y productos de empaque para los supermercados.

Desde 1985 en adelante, Cambiaso comenzó a internacionalizarse y a crear nuevas líneas de productos, como las hierbas orgánicas Jardín de los Andes y Té Supremo Ceylán Express, con un formato de bolsa redonda. Uno de los hitos importantes en la historia de esta empresa se produjo en 2001, cuando se crea en Estados Unidos la filial Cambiaso Brothers, cuyo objeto es facilitar el ingreso de los productos orgánicos al mercado norteamericano.

Fuente : El Mercurio